Ataques aéreos rusos en la ciudad de Zaporiyia, en el sureste de Ucrania, resultaron en la muerte de al menos dos personas y heridas a otras 21. Los bombardeos, que incluyeron el uso de bombas planeadoras, causaron daños significativos en varias residencias. Las autoridades ucranianas condenaron los ataques, calificándolos de un acto deliberado contra la población civil. Paralelamente, un dron impactó en territorio rumano el domingo, aunque su origen aún está bajo investigación. Este incidente aumenta las tensiones en la región, especialmente considerando la proximidad de Rumania a la zona de conflicto. Las autoridades rumanas están investigando si el dron es parte del conflicto ucraniano o tiene otra procedencia. Se espera una mayor evaluación de los daños y una respuesta diplomática ante la situación.