Los ataques rusos sobre Kiev se han intensificado, elevando el número de víctimas a al menos 30 fallecidos y 91 heridos, según informaron las autoridades ucranianas. Un ataque con dron contra un edificio residencial en la ciudad de Sumy resultó en la muerte de cuatro personas, incluyendo una niña de un año. Estos últimos bombardeos representan una escalada en la violencia dirigida contra la capital ucraniana. Las fuerzas rusas han estado llevando a cabo bombardeos pesados en varias regiones del país. Las autoridades continúan trabajando en la evaluación de los daños y en el rescate de posibles sobrevivientes. La situación humanitaria en Ucrania sigue siendo crítica y la comunidad internacional ha condenado los ataques.