Un nuevo análisis advierte que la guerra podría llegar a Europa para 2027, mientras que la OTAN no estará completamente preparada hasta 2035. A pesar de esta ventana de vulnerabilidad, ya existe un elemento disuasorio rápido y efectivo: una alianza formal con las fuerzas de combate probadas de Ucrania. La declaración enfatiza que Ucrania ya posee una capacidad militar significativa, demostrada durante el conflicto actual. La falta de esta alianza declarada es el principal obstáculo para una disuasión más inmediata y robusta contra la agresión rusa. Se argumenta que integrar a Ucrania en una estructura de alianzas fortalecería la defensa europea de forma considerable y más rápido que esperar a los planes de modernización de la OTAN. Este acercamiento estratégico permitiría aprovechar las capacidades militares ya existentes de Ucrania, ofreciendo una defensa más eficaz en el corto plazo. La colaboración con Ucrania se presenta como una solución pragmática y oportuna ante una amenaza inminente.