Recientes ataques en Kiev, Járkov y Dnipro han provocado daños en instituciones culturales ucranianas. El templo de Uspensky sufrió daños por segunda vez, siendo la primera destrucción en 1941. En aquel entonces, el templo fue volado por el aire poco después de una visita de representantes de la administración alemana de ocupación y del dictador eslovaco Jozef Tiso. Los ataques actuales forman parte de una serie de acciones que amenazan el patrimonio cultural de Ucrania. Las autoridades ucranianas han condenado estos actos, calificándolos de intento deliberado de borrar la identidad nacional. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la protección de los bienes culturales en medio del conflicto. Se investigan los detalles específicos de los daños más recientes.
