Rusia intensificó sus ataques en Ucrania, dirigiendo sus esfuerzos a instalaciones de combustible y producción de la empresa Naftogaz en cuatro oblasts: Zaporizhzhia, Mykolaiv, Dnipropetrovsk y Poltava. Los ataques se centraron específicamente en estaciones de servicio y plantas de producción pertenecientes al grupo Naftogaz. Este ataque representa una escalada en la estrategia rusa de apuntar a la infraestructura crítica ucraniana. Las autoridades ucranianas aún están evaluando el alcance total de los daños y las posibles consecuencias para el suministro de energía. No se han reportado víctimas inmediatas, pero la situación sigue siendo fluida. Se espera que estos ataques impacten la capacidad de Ucrania para mantener el suministro de combustible y energía en las regiones afectadas.
