La OTAN ha estimado que Rusia ha sufrido más de 1.4 millones de bajas militares desde el inicio de la guerra en Ucrania. Esta cifra incluye tanto soldados muertos como heridos y desaparecidos. A pesar de estas significativas pérdidas, la OTAN considera que Rusia no ha modificado sus objetivos estratégicos en el conflicto. La evaluación se basa en información de inteligencia disponible para la alianza. Aunque el número de bajas es considerable, Moscú no ha mostrado indicios de retirarse o negociar un fin al conflicto. La OTAN continúa monitoreando la situación y brindando apoyo a Ucrania. La guerra, que ya supera los dos años, sigue generando inestabilidad en la región.
