Un ataque ruso contra un buque mercante de propiedad turca cerca de Odesa ha dejado al menos diez personas fallecidas, incluyendo al piloto que guiaba la embarcación. Los equipos de rescate lograron salvar a ocho de las 18 personas que se encontraban a bordo del buque, que se incendió tras el impacto. La identidad de las víctimas y las circunstancias exactas del ataque aún están siendo investigadas. Este incidente aumenta la tensión en la región del Mar Negro, vital para las exportaciones de grano. El ataque pone de manifiesto los riesgos que enfrentan los barcos comerciales en la zona debido al conflicto en curso. Las autoridades turcas han condenado el ataque y han solicitado una investigación exhaustiva. Se teme que el número de víctimas pueda aumentar a medida que continúen las labores de rescate.