Un ataque ruso durante la noche en Kiev cobró la vida de ocho personas, incluyendo trabajadores de ferrocarriles, y dejó a cinco heridos, entre ellos tres niños. El ataque impactó infraestructura residencial y civil, intensificando la devastación en la capital ucraniana. Las autoridades ucranianas condenaron el ataque, calificándolo de acto de terrorismo deliberado contra la población civil. Equipos de rescate continúan trabajando en el lugar para retirar escombros y buscar posibles sobrevivientes. Este ataque se suma a una serie de ofensivas rusas que han estado apuntando a ciudades en todo el país. La situación humanitaria en Kiev se deteriora a medida que continúan los ataques. Se están recopilando pruebas para documentar los crímenes de guerra y responsabilizar a los perpetradores.