Rusia está disminuyendo su presencia militar en Siria, transfiriendo instalaciones civiles al control del gobierno sirio. Un memorándum firmado el 9 de agosto de 2026 formaliza esta transición, transformando las bases militares rusas en centros de entrenamiento conjuntos. Esta medida implica una reducción significativa del control ruso sobre territorio sirio, incluyendo la pérdida del control del aeropuerto y de una base naval. El acuerdo refleja un cambio en la dinámica de poder en la región, con Damasco recuperando la soberanía sobre su infraestructura crítica. Aunque Rusia mantendrá una presencia a través de estos centros de entrenamiento, su huella general en Siria se verá considerablemente reducida. Este cambio podría indicar una reevaluación de las prioridades estratégicas rusas en el Medio Oriente. La transferencia se completará gradualmente, consolidando el control sirio.

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