Rusia habría retirado un sistema de defensa aérea de las líneas del frente para proteger la capital. Esta medida responde a los recientes ataques lanzados por Ucrania contra Moscú. El objetivo es fortalecer la seguridad de la ciudad ante la amenaza de nuevas incursiones. El traslado implica un movimiento estratégico de equipo militar desde las zonas de combate activo. Esta decisión refleja la preocupación del Kremlin por la vulnerabilidad de la capital. El despliegue busca neutralizar los drones y misiles ucranianos. De este modo, Rusia prioriza la protección de sus centros de mando y gubernamentales.