Rusia intensificó sus ataques sobre Kiev la noche del 1 de agosto, lanzando misiles balísticos contra la capital ucraniana. Potentes explosiones sacudieron varios distritos de la ciudad, causando daños significativos. Las autoridades ucranianas confirman que al menos nueve personas han muerto y 27 resultaron heridas como consecuencia del bombardeo. Los equipos de rescate continúan trabajando en la búsqueda de supervivientes entre los escombros. Este ataque representa una nueva escalada en el conflicto en curso y un duro golpe para la población civil. La respuesta internacional se espera en las próximas horas, condenando la agresión rusa y reafirmando el apoyo a Ucrania.