Rusia lanzó un ataque masivo contra Ucrania durante la noche del 20 al 21 de junio, empleando una combinación de misiles balísticos y aeronaves no tripuladas. El ataque incluyó dos misiles Iskander-M/S-400, dos misiles Kinzhal lanzados desde el aire y un total de 105 drones. Las fuerzas ucranianas reportaron haber interceptado una parte de las aeronaves y misiles, aunque no se especificó el número exacto. Este ataque representa una escalada en la intensidad de los bombardeos rusos sobre territorio ucraniano. Las autoridades ucranianas continúan evaluando los daños y las posibles víctimas causadas por el ataque. El ejército ruso no ha emitido comentarios oficiales sobre la operación hasta el momento.