Rusia lanzó un ataque contra Ucrania la noche del 21 de junio, empleando un misil balístico Iskander-M y 88 drones de diferentes tipos. Las fuerzas de defensa aérea ucranianas lograron interceptar 79 de los drones lanzados. Sin embargo, se reportaron impactos directos de un misil y cinco drones en territorio ucraniano. El ataque representa una escalada en la intensidad de los bombardeos recientes. No se han proporcionado detalles inmediatos sobre las áreas específicas afectadas o las posibles víctimas. Las autoridades ucranianas continúan evaluando los daños causados por los ataques. Este incidente subraya la persistente amenaza que representan los ataques aéreos rusos para la infraestructura y la población civil ucraniana.