Rusia continúa su intensa ofensiva contra Ucrania, completando seis días consecutivos de ataques aéreos sobre Kiev. Los ataques se han dirigido contra infraestructura civil y edificios residenciales, resultando en la muerte de doce personas hasta el momento. Esta escalada de violencia marca una intensificación de los esfuerzos militares rusos en la región. Las autoridades ucranianas han denunciado la naturaleza indiscriminada de los bombardeos, que buscan desestabilizar el país y aterrorizar a la población. Se reportan daños significativos a la infraestructura crítica, afectando el suministro de servicios básicos. La comunidad internacional ha condenado los ataques y exige el cese de hostilidades y el respeto al derecho internacional humanitario.