Rusia ha intensificado sus ataques contra Ucrania, lanzando casi 2,000 drones de ataque y 1,600 bombas guiadas en la última semana. Los ataques se han centrado en Kiev, afectando las cadenas de suministro civiles y dañando incluso un almacén de libros en la región de Kiev. Mientras tanto, Ucrania ha estado probando nuevos sistemas de interceptación para contrarrestar las amenazas aéreas rusas. En respuesta a estos ataques, las fuerzas ucranianas han lanzado un ataque contra la segunda refinería de petróleo más grande de Rusia. Este intercambio de ataques marca un aumento en la intensidad del conflicto. La situación en Kiev sigue siendo particularmente grave debido al constante bombardeo.