Rusia lanzó un ataque masivo contra Kiev y Járkov, resultando en la muerte de al menos cinco personas y provocando incendios, incluyendo uno en la Lavra de las Cuevas, un importante monasterio ortodoxo. Los bombardeos afectaron a siete distritos de la capital ucraniana. Simultáneamente, la ciudad rusa de Tula sufrió un ataque con drones provenientes de Ucrania, causando la muerte de tres personas. Estos ataques representan una escalada en el conflicto entre ambos países. Ucrania ha respondido a los ataques rusos con acciones similares en territorio ruso. Las autoridades ucranianas están evaluando los daños y trabajando en la asistencia a los afectados. La situación sigue siendo tensa y volátil en ambas regiones.