Las gasolineras en Moscú y San Petersburgo, Rusia, han implementado restricciones en la venta de combustible, limitando las compras entre 20 y 100 litros por cliente. Esta medida se extiende a la región de Tatarstán, donde ya se reportan escasez de gasolina. Las autoridades y las empresas energéticas justifican estas limitaciones como una precaución para evitar compras de pánico y la especulación en el mercado. Según informes de la agencia UNN, los límites varían según el tipo de combustible y la estación de servicio. El objetivo principal es asegurar un suministro estable y evitar posibles tensiones en el mercado interno. Las restricciones buscan mitigar el impacto de la demanda excesiva y garantizar el acceso al combustible para la población. Se desconoce por el momento la duración de estas medidas.