Un informe de la relatora especial de la ONU para los derechos humanos en Rusia, Mariana Katsarova, revela que más de 4.000 personas están actualmente presas por motivos políticos en el país. Además, más de 1.200 individuos han sido designados como "agentes extranjeros", una etiqueta utilizada para silenciar la disidencia. Katsarova presentó estos datos ante el Parlamento Europeo durante una reciente reunión. El informe destaca una preocupante tendencia a la represión política y la criminalización de la oposición en Rusia. La relatora especial enfatizó la necesidad de una mayor atención internacional a la situación de los derechos humanos en Rusia. La designación de "agente extranjero" conlleva restricciones significativas y estigmatización. Estos datos reflejan un clima de creciente autoritarismo y limitación de las libertades civiles en Rusia.