El Ministerio del Interior de Rusia ha aprobado un aumento significativo de las tasas de migración, encareciendo considerablemente los trámites para renunciar a la ciudadanía rusa y para obtenerla. La nueva legislación multiplica las tarifas existentes, impactando directamente en los costos asociados a estos procesos. Un funcionario gubernamental justificó el incremento argumentando que busca influir en la calidad de los inmigrantes que solicitan la nacionalidad. La medida ha generado debate sobre su posible impacto en la diáspora rusa y en los flujos migratorios hacia el país. Se espera que el aumento de costos disuada a algunos ciudadanos de renunciar a su nacionalidad rusa. La modificación legal busca, según el gobierno, una selección más rigurosa de los nuevos ciudadanos.