Rusia ha suspendido la producción en masa de sus misiles hipersónicos Kinzhal debido a problemas de precisión detectados en su funcionamiento. A pesar de esta pausa, Moscú aún dispone de aproximadamente 50 misiles Kinzhal listos para ser utilizados en ataques contra Ucrania. La decisión se enmarca en una reorientación de recursos hacia la fabricación de otros tipos de misiles balísticos y de crucero. El Kremlin busca mantener el ritmo de sus ataques, adaptando su estrategia ante las dificultades con el sistema Kinzhal. Expertos sugieren que esto podría indicar limitaciones en la capacidad de producción y la tecnología de los misiles hipersónicos rusos. La medida no implica una reducción inmediata en la amenaza, pero sí un cambio en el arsenal disponible para las operaciones militares en Ucrania. Se espera que Rusia continúe buscando soluciones para mejorar la fiabilidad de sus armas.