La escasez de combustible en Rusia se ha agravado rápidamente, expandiéndose de 15 a 25 regiones en apenas cinco días, incluyendo seis áreas ucranianas bajo ocupación rusa. El Ministerio de Energía ruso estableció un grupo de trabajo el 8 de junio para abordar la situación, atribuyendo la falta de suministro a los crecientes ataques aéreos. A pesar de esta medida, la crisis continúa propagándose, generando preocupación sobre el impacto en la economía y la logística del país. Las causas exactas de la escasez, más allá de los ataques, no han sido completamente esclarecidas. La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de Rusia para mantener el suministro interno de combustible. El gobierno ruso busca soluciones urgentes para mitigar los efectos de la escasez en la población y las industrias.