A pesar de las dificultades encontradas en Ucrania, Rusia estaría ganando influencia en Bulgaria y Bosnia sin necesidad de intervenciones directas. Este avance se produce a través de medios no especificados, generando interrogantes sobre su impacto real y duradero. Analistas sugieren que esta estrategia podría ser un intento de diversificar la influencia rusa en la región. No obstante, la efectividad de estas maniobras para compensar las pérdidas en Ucrania es incierta. La situación plantea dudas sobre las motivaciones de Rusia y sus objetivos a largo plazo en los Balcanes. Se desconoce si esta influencia se traducirá en beneficios estratégicos concretos para Moscú.