Los precios de la gasolina en Rusia han experimentado un aumento drástico, alcanzando el ritmo más rápido de incremento en dos décadas, según datos de Rosstat. Ante la escalada de precios y la escasez interna, el gobierno ruso ha solicitado formalmente a Kazajistán la venta de 50.000 toneladas de gasolina. Esta situación se agrava con la paralización de una importante refinería en Moscú, afectada por ataques con drones ucranianos. La aerolínea rusa Azimut ha reportado un crítico desabastecimiento de combustible para aviones. La combinación de estos factores genera preocupación sobre el suministro energético y el impacto en sectores clave como el transporte aéreo. El Kremlin busca soluciones urgentes para mitigar los efectos de esta crisis de combustible.
