Rusia ha ordenado el cierre del consulado rumano en San Petersburgo y ha declarado persona non grata al cónsul general rumano. La medida, anunciada este jueves, es una represalia directa por el reciente cierre de una representación diplomática rusa en la ciudad portuaria rumana de Constanza. El Kremlin justifica la expulsión y el cierre como una respuesta equivalente a las acciones de Bucarest. Esta escalada diplomática se produce en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países, exacerbadas por el conflicto en Ucrania. El cierre del consulado rumano limitará la asistencia a ciudadanos rumanos en la región de San Petersburgo. Se espera que Rumanía responda a estas acciones en los próximos días, aunque aún no ha emitido una declaración oficial.