Al menos 240 adolescentes en Rusia han sido arrestados desde 2022, sospechosos de terrorismo y sabotaje, según informes recientes. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) ruso está investigando actualmente si ciudadanos podrían estar siendo incentivados a cometer crímenes a cambio de dinero. Este aumento de arrestos e investigaciones sugiere una creciente preocupación dentro del gobierno ruso. El analista Stefan Ingvarsson señala que el régimen ya no puede confiar plenamente en las opiniones del ciudadano ruso promedio. Esta represión apunta a un intento de controlar la disidencia interna y sofocar cualquier oposición potencial. La situación refleja una atmósfera de creciente paranoia y desconfianza dentro de Rusia.

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