Rusia está construyendo y expandiendo al menos diez bases de drones en su territorio, según informes recientes. Siete de estos emplazamientos ya han sido utilizados en ataques contra Kiev. Esta expansión de la infraestructura militar rusa se produce a lo largo de las fronteras de la OTAN, aumentando las tensiones regionales. Algunos de estos sitios estratégicamente ubicados podrían poner ciudades como Varsovia al alcance de los drones rusos. La construcción de estas bases indica una intensificación de las capacidades de ataque a distancia de Rusia. Expertos señalan que este movimiento representa una nueva amenaza para la seguridad de Europa del Este y requiere una respuesta coordinada de la OTAN. El incremento de estas instalaciones subraya la creciente preocupación por la actividad militar rusa en la región.