El gobierno ruso está considerando prohibir completamente la exportación de diésel en un intento por mitigar la escasez interna de combustible, exacerbada por los ataques ucranianos. El viceministro de Energía, Alexander Novak, declaró que la situación en el mercado interno es "difícil pero controlada" y que se evalúa esta medida en paralelo a las restricciones ya existentes sobre la exportación de gasolina y queroseno. Anteriormente, Novak había indicado que una prohibición total de la exportación de diésel no sería necesaria, pero ha cambiado su postura. La escasez se concentra en regiones específicas y estaciones de servicio, según el funcionario. En las últimas semanas, más de 20 regiones rusas han impuesto límites a la compra de gasolina y diésel, y el precio promedio de la gasolina ha aumentado un 6.6% desde principios de año. Rosneft ha propuesto que las empresas petroleras entreguen al menos el 30% de su producción a refinerías nacionales para estabilizar el mercado interno. Rusia también planea importar gasolina por mar desde países asiáticos, y se espera que se aprueben regulaciones al respecto en breve.
