Recién reclutados en Rusia están relatando la creciente presión para firmar contratos y participar en el conflicto en Ucrania. El sistema de reclutamiento, antes relativamente evitable, se ha endurecido significativamente. Una vez dentro del ejército, los jóvenes se enfrentan a coacciones para comprometerse a luchar. Estas denuncias sugieren un cambio en la estrategia rusa respecto al despliegue de tropas. Anteriormente, el reclutamiento era una obligación limitada, pero ahora se busca activamente el involucramiento de los reclutas en la guerra. La situación plantea interrogantes sobre el consentimiento y las condiciones de servicio de los soldados rusos en Ucrania. Las revelaciones podrían aumentar el descontento interno y las preocupaciones sobre el manejo del conflicto por parte del Kremlin.