El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Alexander Grushko, declaró que Rusia considera que la OTAN y la Unión Europea se están preparando para un posible enfrentamiento militar alrededor del año 2030. Esta evaluación se basa en el análisis de las políticas y movimientos actuales de ambas organizaciones. Grushko no especificó la naturaleza de esta preparación, pero sugirió una anticipación de escalada de tensiones. La declaración refleja una creciente desconfianza entre Rusia y Occidente. El funcionario ruso no ofreció detalles sobre posibles provocaciones o acciones que podrían desencadenar el conflicto. Esta advertencia se produce en un contexto de continuas disputas geopolíticas y militares en Europa del Este. La implicación es que Rusia percibe un riesgo significativo de confrontación directa en la próxima década.