Rusia atacó una escuela en Sumy con una bomba de 250 kilogramos mientras estudiantes de primero a cuarto grado estaban teniendo clases. Alrededor de 40 niños se encontraban refugiados dentro del edificio al momento del impacto. Este ataque forma parte de una serie de bombardeos rusos contra ciudades y pueblos ucranianos en las últimas 24 horas. Las autoridades ucranianas han condenado el ataque, calificándolo de un acto de terrorismo. Afortunadamente, no se reportaron víctimas fatales de inmediato, pero existen preocupaciones sobre las posibles heridas entre los niños y el personal de la escuela. El incidente subraya la continua amenaza que representan los ataques rusos para la infraestructura civil en Ucrania. La comunidad internacional ha pedido una investigación exhaustiva sobre el incidente y responsabilizar a los autores.