Varias regiones rusas han comenzado a relajar las restricciones impuestas a la venta de combustible, medidas que se implementaron tras los intensos ataques ucranianos contra las refinerías rusas. Estos ataques provocaron una escasez generalizada de combustible en todo el país. El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, informó que algunas refinerías han retomado sus operaciones y que la situación del suministro de combustible se está estabilizando gradualmente. La flexibilización de estas medidas responde a una mejora en la disponibilidad de productos derivados del petróleo. Si bien la situación aún requiere monitoreo, la reactivación de las refinerías es un factor clave para normalizar el abastecimiento interno. El gobierno busca mitigar el impacto de los ataques y asegurar el suministro energético a la población.