El Wall Street Journal ha revelado que Rusia estaría presionando a Bielorrusia para que participe más activamente en la guerra en Ucrania, utilizándola como plataforma de lanzamiento para nuevos ataques. Según el informe, Moscú habría amenazado con reducir la ayuda financiera a Minsk si no colaboraba. Esta presión busca ampliar el frente de batalla y complicar la defensa ucraniana. El gobierno ruso niega categóricamente estas acusaciones, calificándolas de falsas. La situación plantea interrogantes sobre la posible implicación directa de Bielorrusia en el conflicto, a pesar de las reiteradas declaraciones de su presidente, Aleksandr Lukashenko, sobre su deseo de evitar una escalada. Analistas sugieren que la vulnerabilidad económica de Bielorrusia la convierte en un objetivo fácil para la coerción rusa. La posible participación bielorrusa podría alterar significativamente el curso de la guerra.