El aumento de las olas de calor pone de manifiesto la urgente necesidad de renovar las antiguas piscinas públicas, especialmente en zonas rurales. Estos establecimientos, a menudo costosos y energéticamente ineficientes, están cerrando progresivamente debido a su envejecimiento y los gastos que implican su mantenimiento. Su cierre afecta al acceso equitativo al refresco y al aprendizaje de la natación, servicios esenciales para la comunidad, como se ejemplifica en Châteauneuf-sur-Sarthe. Un diputado ha alertado recientemente sobre la preocupante situación de estos servicios públicos de proximidad. La falta de inversión pone en peligro la continuidad de estos espacios vitales para la población. La pregunta central es cómo se afrontaría el verano sin estas instalaciones.
