El partido gobernante, el Partido Democrático Unido, está presionando al Presidente del Tribunal Supremo, Cho Hee-dae, a renunciar a raíz de la controversia sobre su nominación de candidatos a jueces. La disputa se centra en el proceso de recomendación escrita de candidatos. Para intensificar la presión, el partido plantea una “segunda reforma judicial” que incluiría cambios estructurales significativos. Entre las propuestas más discutidas se encuentra la posible disolución de la Oficina de Administración Judicial, considerada por algunos como un centro de influencia indebida. Esta reforma busca abordar preocupaciones sobre la transparencia y la independencia del poder judicial. La situación ha generado tensión política y un debate sobre la necesidad de modernizar el sistema judicial surcoreano. Se espera que las próximas semanas sean cruciales para determinar el futuro del Presidente del Tribunal Supremo y el curso de la reforma judicial.