La polémica primera fase de la próxima temporada deportiva aún no ha sido descartada, a pesar de posibles conflictos con el calendario. La realización de esta fase podría implicar la pérdida de sedes importantes para la serie final debido a la celebración del Mundial de Rugby. Las autoridades deportivas evalúan actualmente el impacto de ambas competiciones en la disponibilidad de estadios. Aunque existen preocupaciones sobre la logística y la capacidad de las instalaciones, la primera fase sigue siendo considerada una opción viable. Se busca una solución que permita la continuidad de ambos eventos sin comprometer la calidad de las sedes. La decisión final dependerá de un análisis detallado de las alternativas y la negociación con las partes involucradas. Se espera un anuncio oficial en las próximas semanas.
