La nueva película del director John Carney, conocido por "Sing Street" y "Once", explora el choque generacional en la industria musical. Paul Rudd interpreta a un rockero veterano que se enfrenta a la necesidad de adaptar su arte a una audiencia que exige letras "seguras" y no ofensivas. La crítica señala que la película, que podría haber sido una reflexión sobre los millennials, se ve lastrada por el uso excesivo de clichés. Se plantea un contraste entre la autenticidad del rock clásico y las demandas actuales de una cultura más políticamente correcta. La trama gira en torno a la dificultad de mantener la integridad artística en un entorno cambiante. Aunque con un reparto prometedor, la película no logra evitar caer en estereotipos narrativos. La obra plantea interrogantes sobre la evolución de la música y su relación con la sociedad contemporánea.