El Príncipe Harry y Meghan Markle, establecidos en Montecito, California, experimentan presiones financieras crecientes. Informes recientes sugieren que sus ingresos han disminuido significativamente en el último año, principalmente debido a la finalización de lucrativos acuerdos con plataformas de streaming como Spotify y Netflix. A pesar de sus esfuerzos por generar ingresos a través de proyectos como el podcast "Archetypes" y producciones cinematográficas, los resultados no han sido suficientes para mantener su estilo de vida. Se estima que sus ingresos se han reducido a la mitad, generando preocupación sobre su futuro económico. La pareja se enfrenta al desafío de diversificar sus fuentes de ingresos y mantener su independencia financiera. Expertos sugieren que podrían explorar nuevas oportunidades en el ámbito empresarial y de entretenimiento.
