Cuatro ciudadanos eslovacos interrumpieron un vuelo de Bratislava a Varsovia al iniciar una celebración de despedida de soltero a bordo. Los pasajeros, en estado de embriaguez, se comportaron de manera ruidosa y agresiva, alterando el orden público en el avión. La Guardia Fronteriza polaca intervino al aterrizar la aeronave en el aeropuerto de Varsovia-Modlin. Como consecuencia, los implicados recibieron multas de 500 zlotys cada uno. El incidente causó molestias a otros pasajeros y generó una breve interrupción en las operaciones del aeropuerto. Las autoridades polacas confirmaron que se tomaron las medidas necesarias para garantizar la seguridad y el orden.