El salario del futbolista portugués Cristiano Ronaldo, de 41 años, en el Al-Nassr supera el valor combinado de mercado de las selecciones nacionales de Jordania, Qatar e Irak. Esta disparidad económica pone de manifiesto la creciente brecha de riqueza en el fútbol moderno. El astro luso percibe una remuneración significativamente mayor que el valor total estimado de los jugadores de estos tres equipos. La situación refleja la concentración de recursos financieros en figuras estelares del deporte. Expertos señalan que esta tendencia podría acentuar las diferencias competitivas entre selecciones y clubes. El caso de Ronaldo ejemplifica el poder económico de las ligas y clubes con mayores ingresos. Esta situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad y la equidad en el fútbol a nivel global.