Miles de personas se manifestaron en Roma en marchas paralelas, una a favor y otra en contra de la inmigración, generando tensiones y enfrentamientos. La manifestación antiinmigración, de carácter ultraderechista, incluyó saludos fascistas y expresiones de apoyo al dictador Benito Mussolini. En respuesta, una contramanifestación de mayor tamaño, con participantes ondeando banderas palestinas, defendió los derechos de los migrantes. Las autoridades reforzaron la seguridad para evitar incidentes mayores entre los grupos opuestos. La polarización en torno a la inmigración se ha intensificado en Italia en los últimos meses. Los eventos reflejan las divisiones políticas y sociales existentes en el país sobre la cuestión migratoria. La policía intervino para separar a los manifestantes y mantener el orden público.