Rusia ha ordenado el cierre del consulado rumano en San Petersburgo y ha declarado al cónsul general rumano como persona non grata. Esta medida es una represalia directa por el reciente cierre de una representación diplomática rusa en la ciudad portuaria de Constanza, Rumanía. El Kremlin justifica la decisión como una respuesta equivalente a las acciones rumanas. El cierre del consulado rumano implica la salida del personal diplomático rumano de la ciudad. La escalada diplomática se produce en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países. Se espera que Rumanía responda a esta acción en los próximos días, aunque aún no ha emitido una declaración oficial. Este incidente agrava las ya frágiles relaciones bilaterales.
