El fracaso de Rumanía para formar un nuevo gobierno este miércoles ha aumentado la presión sobre su calificación crediticia de grado de inversión. Esta situación se produce en un contexto de bloqueo político que persiste desde hace cinco meses y un rápido incremento de la deuda pública. Dicha deuda pública está poniendo a prueba los límites de la sostenibilidad fiscal del país, según informa Reuters. La incapacidad de formar un gobierno estable genera incertidumbre económica y podría conducente a una degradación de la calificación crediticia por parte de S&P. Los analistas señalan que la falta de un ejecutivo impide la implementación de reformas fiscales necesarias para controlar el déficit. La situación actual exige una resolución política rápida para evitar consecuencias negativas en la economía rumana. La evaluación de S&P se aproxima en un momento de gran vulnerabilidad para el país.