El presidente Nicușor Dan aceptó la renuncia del primer ministro designado Eugen Tomac, nombrando en su lugar al liberal Adrian Veștea. Sin embargo, Veștea enfrenta la posibilidad de ser expulsado del Partido Nacional Liberal (PNL), a pesar de ocupar el cargo de primer vicepresidente dentro de la organización. Fuentes cercanas al periódico Libertatea revelan que la decisión de expulsión podría tomarse el mismo día de su designación como primer ministro. La falta de apoyo político dentro del PNL complica la formación de un nuevo gobierno. El Consejo Nacional del partido deberá validar formalmente la exclusión de Veștea. Esta situación genera incertidumbre en el panorama político rumano y pone en duda la estabilidad del futuro gabinete. La decisión final del PNL será crucial para el desarrollo de los acontecimientos.