Analistas políticos en Rumanía cuestionan la capacidad del gobierno minoritario de Tomac para implementar reformas significativas. La principal preocupación no es su aprobación parlamentaria, sino su efectividad a largo plazo. Se argumenta que este gobierno tecnocrático podría ser una estrategia del Partido Social Demócrata (PSD) para mantenerse en el poder evitando la responsabilidad directa de las decisiones gubernamentales. Existe el riesgo de que, al colocar profesionales en un ejecutivo inestable, se dañe la imagen de la administración pública competente. Expertos advierten sobre la posibilidad de un rápido colapso del gobierno, comprometiendo así la iniciativa de incorporar profesionales en la gestión estatal. La viabilidad de las reformas propuestas depende, por tanto, de la estabilidad y el apoyo real que reciba el ejecutivo.