El consultor económico Adrian Negrescu considera que la reducción del déficit presupuestario de Rumanía al 1,75% del PIB en los primeros cinco meses de 2026 es una señal alentadora. Este descenso ocurre en un momento clave, previo a las evaluaciones de las agencias de calificación Moody's y Fitch en julio. Sin embargo, Negrescu advierte que esta mejora no es suficiente para solucionar los problemas estructurales de las finanzas públicas del país. Subraya la importancia de mantener la disciplina presupuestaria a través de medidas continuas. El experto enfatiza que no se debe caer en la complacencia ante este resultado positivo. La sostenibilidad de la situación financiera dependerá de las políticas económicas implementadas en el futuro cercano. En resumen, la reducción del déficit es un avance, pero requiere un enfoque a largo plazo y reformas estructurales.