Un reciente informe revela que Rumanía posee la segunda flota de vehículos más envejecida de la Unión Europea, con una edad promedio de 16,5 años. Esta situación no se debe únicamente a la compra de coches de segunda mano, sino a la prolongada circulación de vehículos antiguos y altamente contaminantes. La antigüedad del parque automotor impacta negativamente en la calidad del aire y contribuye a la contaminación acústica. Además, se asocia a un mayor riesgo de accidentes de tráfico. El estudio subraya que esta problemática genera costos adicionales para la sociedad, tanto en términos de salud pública como de seguridad vial. La renovación de la flota vehicular se presenta como una necesidad urgente para mejorar las condiciones ambientales y la seguridad en Rumanía.
