El presidente Nicușor Dan estaría orquestando una estrategia para remover a Ilie Bolojan de su posición de liderazgo dentro del partido liberal. Esta acción recuerda a una táctica similar empleada anteriormente por Liviu Dragnea, quien impulsó a Viorica Dăncilă a la jefatura del gobierno sin una trayectoria política consolidada. Se sugiere que la política rumana se caracteriza más por rivalidades que por lealtades. La maniobra en curso en el Palacio Cotroceni busca instalar a Adrian Veștea en el lugar de Bolojan. Este movimiento se percibe como una jugada estratégica dentro de las dinámicas de poder político del país. La situación plantea interrogantes sobre la estabilidad interna del partido liberal y las motivaciones detrás de esta decisión.
