El presidente rumano, Nicușor Dan, declaró en Bruselas que su prioridad es mantener la dirección pro-occidental del país y evitar una recesión económica abrupta, desvinculándose de las dinámicas partidistas. Sus comentarios se producen en un contexto de prolongada crisis política en Rumanía. Dan enfatizó que su mandato no implica participar en juegos políticos, sino asegurar la estabilidad del país. Criticó implícitamente a los partidos políticos por no haber logrado formar una mayoría de gobierno. El presidente no se pronunció directamente sobre la caída del gobierno anterior liderado por Bolojan, pero sugirió que su colapso no era necesario. Su enfoque principal se centra en la continuidad de las políticas actuales y en la prevención de consecuencias económicas negativas. La declaración busca transmitir un mensaje de responsabilidad y compromiso con el bienestar del país por encima de las disputas partidistas.
