Un político rumano ha defendido públicamente a Nicușor Dan, actual alcalde de Bucarest, argumentando la falta de alternativas viables dentro del panorama político actual. La defensa surge en un contexto de investigaciones sobre presuntas irregularidades cometidas por figuras clave del partido gobernante, como el señor Veștea, mientras ocupaba cargos públicos en el Consejo del Condado de Brașov. Se critica también la reciente restitución de un líder local acusado de corrupción en Ilfov, cuestionando la integridad del proceso de selección de candidatos. El político argumenta que, dada la situación actual, el presidente tenía opciones limitadas al elegir a Nicușor Dan. Estas críticas apuntan a un supuesto fracaso generalizado de la clase política rumana. La controversia se centra en la falta de figuras con credibilidad y transparencia para ocupar puestos de responsabilidad.