El politólogo Vladimir Tismăneanu, en una entrevista, ha expresado su preocupación por la influencia de los servicios secretos en la política rumana. Cuestiona la legitimidad de la participación de un jefe de servicios secretos en la formación de gobierno, preguntándose quién ejerce realmente el control político. Tismăneanu considera que la actual crisis política en Rumanía es un síntoma de un debilitamiento más profundo de las instituciones democráticas. Sugiere que las redes de poder y la falta de supervisión democrática sobre los servicios de inteligencia son factores clave en esta situación. El politólogo plantea interrogantes sobre la verdadera autoridad en Rumanía, mencionando a Lucian Pahonţu y Nicuşor Dan como posibles figuras influyentes. Su análisis apunta a una posible falta de transparencia y rendición de cuentas en el ámbito político rumano. La entrevista destaca la necesidad de un debate sobre el papel y el control de los servicios secretos en una democracia.
